
Pivano: ¿Cuántos libros has escrito hasta ahora? ¿Veinte, veinticinco?
Bukowski: No los cuento, ¿sabes?, no tengo ni idea.
Pivano: ¿Tú lo sabes, Linda?
Lee: Bueno, no se trata sólo de libros, hay tantas otras cosas: pequeñas publicaciones y así. Libros unos quince.
Wolberg: Cuando comenzó a escribir, tenía cajas llenas de poemas. Por lo menos así me lo dijeron. No es un invento. Enviaba cajas de poemas, no un poema solo.
Lee: Todavía sigue haciéndolo.
Bukowski: Linda vio el otro día cómo me devolvían uno.
Lee: Siguen devolviéndoselos.
Pivano: ¿Todavía?
Bukowski: Bueno, han llegado porque...
Lee: Bueno, envía tantos, que aunque todos les gusten no pueden publicarlos todos porque no tienen espacio.
Bukowski: He enviado un centenar de poemas a una revista. Y el tipo ha contestado: "Sabes, esta revista sólo tiene cuarenta y cuatro páginas. Tengo que publicar a alguien más". Así que se ha queado con diecinueve y ha dicho: "Pongo un cierre especial en los poemas que habría querido y no he podido aceptar, así que hay un montón, más de la mitad de lo que has escrito me habría gustado publicarlo, pero no he podido. De modo que..."
Pivano: Pero ¿tú has consevado las cosas que has escrito hace años, antes de comenzar a publicar, o las has tirado?
Bukowski: No, lo he tirado todo y John Martin ha dicho: "¡Dios, qué has hecho!"
Pivano: Es una lástima.
Bukowski: Oh, estoy seguro que había algo bueno y estoy seguro de que también había mucha porquería.
Pivano: Aunque tú creas que ahora tienes más energía, sería interesante ver qué escribías cuando eras un muchacho.
Lee: Había cosas que escribía en la escuela, por ejemplo aquello que escribiste de niño, y que a tu maestra le gustaba tanto.
Bukowski: Bueno, siempre que la gente me pregunte cuándo comencé a escribir, ahora ya se lo puedo contar. Creo que fue en el instituto. En el primer año del instituto(...)
Pivano: ¿Pero ¿cuándo decidiste ser escritor? ¿Cuándo tus maestros te dijieron que eras bueno?
Bukowski: Uf, lo he olvidado todo. Decidí ser escritor, en realidad no creía que fuera capaz, pero comencé a leer el Athlantic Monthly y el Harper´s, que eran revistas con fama de publicar buena prosa, y el New Yorker. Y leía los relatos que publicaban y no eran absolutamente nada. No decían nada, no hacían nada, no...
Fuente: Fernanda Pivano entrevista a Bukowski. "Lo que más me gusta es rascarme los sobacos". Pág 101/103. Edit Anagrama. Quinta edición: marzo 1997